Perfectamente podemos
decir que la carrera de Leigh Whannell no es reprochable para nada, si bien ha
firmado algunos guiones que no son muy buenos, junto con James Wan nos trajo la
increíble “Saw” (2004) y ha mantenido su nombre en el medio actuando,
produciendo, escribiendo y desde “Insidious: Chapter 3” (2015) dirigiendo, y
aunque ese primer intento pasó por las salas de cine sin pena ni gloria, lo ha
intentado una vez más, en esta ocasión en una grandiosa orgía de acción sci-fi destina a convertirse en un
clásico de culto titulada “Upgrade” (2018).
También escrita por
Whannell, la película nos presenta un futuro no demasiado lejano en el que la
tecnología controla todos los aspectos de la vida. En esta realidad se
encuentra Grey (Logan Marshall-Green) –alias “el otro Tom Hardy”– un hombre que
luego de quedar tetrapléjico contará con la ayuda de un implante de
inteligencia artificial que lo dotará de habilidades para poder vengar la
muerte de su esposa.
Para describir esta
cinta en pocas palabras, puedo decir que tiene toda la esencia de “Black
Mirror” (2011-Actualidad), la intensidad de John Wick y la propuesta visual
“Blade Runner” (1982), y es cierto, aquí he conseguido tantas mezclas tan
interesante que hace que la hora y media de duración se convierta en un
auténtico goce. Es de fácil interpretación que Whannell toma de referencia a
Isaac Asimov y a Philip K. Dick para tener un punto de partida en la escritura
del guión dejando de lado su estilo, como resultado tenemos un fantástico thriller de venganza cargado de
muchísima acción que toma lo mejor de dos épocas: la pasada en la que la
sencillez y la brutalidad se adueñaban del producto final, y una actual plagada
de avances técnicos que le dan sofisticación formal que le sienta de preciosa a
esta frenética genialidad.
Esta cinta es uno de
los grandes ejemplos de aprovechar todos los recursos al máximo, ya que
Whannell solo contaba con cinco millones de dólares de presupuesto –típico de
una producción de Blumhouse– y lo cierto es que no lo parece, los efectos
especiales son muy buenos, la dirección de arte está muy bien acabada, pero lo
que más resalta es la dirección. En principio no hay propuestas tan
arriesgadas, pero una vez empieza la acción es donde el director hace
despliegue de todas sus habilidades tanto como lo hace Stem.
La intensidad visual de
“Upgrade” es increíble, cada escena está cuidada de una manera súper prolija,
los recursos están valorados al máximo, la cámara está puesta siempre en el
mejor lugar, hay planos que están fantásticos y junto a las coreografías en las
peleas hacen que la acción se vea más esplendida. Whannell en esta cinta
demuestra que ha aprendido muchísimo de Wan, porque hay planos que comunican lo
que sufre el personaje sin necesidad de que haya diálogo, por ejemplo; cuando
Grey está perdiendo la movilidad, la cámara va deteriorando su movimiento junto
a él.
El arriesgado,
efectista y muy efectivo trabajo de planificación y cámara del director se une
a unas coreografías de lucha únicas y a la interpretación de Logan
Marshall-Green que hace gala de un control corporal admirable para dar un
salvaje espectáculo no apto para menores, dinámico, vistoso y poseedor de toda
la originalidad de la que carece su historia. Bien sabe que se puede dejar
llevar para brindar un divertido filme difícil de imitar que no teme sacar el
pecho para reivindicar el espíritu de serie B mientras desencaja mandíbulas con
sus escenas de acción –literalmente hablando–.
Ahora, dicho todo esto,
debo decir que la historia en sí no está tan interesante y como ya dije no es
original, muchas películas de venganza son de esta manera y hasta guarda
muchísimas semejanzas con “Robocop” (1987), a mí por lo general no me molesta
si la historia no es la mejor, me interesa es que la historia sea coherente y
la dirección se impecable, con eso ya le doy el aprobado. Esta cinta es muy
predecible desde el primer momento, uno se da idea de cómo será el final desde
el primer acto, pero sinceramente no importa, igual te la pasas bien, no te
vayas esperando un final como “ExMachina” (2015).
Puedo decir que “Upgrade”
es una película genial, está muy bien filmada, es intensa, entretenida,
violenta, sangrienta, cargada de acción muy buena y lo importante que tiene
algo que contar de principio a fin, la sencillez de su guion y la genialidad de
su director hacen de esta cinta una experiencia cinematográfica asombrosa.
Jaír Oquendo


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