El gran desorden que ha
cargado Warner Bros para poner en marcha y sin problemas el Universo Extendido
de DC ha logrado que millones de fanáticos se desmotiven con este escueto
universo que no termina de convencer. Con “Wonder Woman” (2017), Patty Jenkins
consiguió maravillar a los fanáticos,
pero ese mismo año “Justice League” logró justo lo contrario. Este año por fin
llegó al cine después de muchísimos intentos, “Aquaman” una mítica, colorida y
acuática historia que demuestra que Zack Snyder no debería seguir dirigiendo
ninguna cinta del UEDC.
Dirigida por James Wan
pero con guion de Will Beall, la cinta nos ubica después de loa acontecimientos
de “Justice League” y cuenta la historia de Arthur Curry (Jason Momoa), el
renuente gobernante del reino submarino Atlantis, que se ve atrapado en una batalla
entre habitantes de la superficie que amenazan a sus océanos y su propia gente,
que liderados por su medio hermano el rey Orm/Ocean Master (Patrick Wilson)
están dispuestos a atacar e invadir la superficie para asegurar la vida de los
atlanteanos.
El resultado de esta
película no sorprende tanto, pues todos los componentes para entregarnos un
producto de calidad se unieron; primero, tenemos a Wan, un director que se ha
ganado a pulso su lugar en Hollywood dirigiendo auténticas joyas del cine de
terror, y bastante de su estilo nos regala aquí, por ejemplo en la primera
escena y también la primera vez que se encuentran Arthur y Mera (Amber Heard).
Después tenemos un excelente elenco que además de los ya mencionados tiene a
Willem Dafoe interpretando a Vulko, Dolph Lundgren como el Rey Nereus, Yahya
Abdul-Mateen II como Black Manta y Nicole Kidman interpretando a la reina
Atlanna. Todos ellos no solo en la titánica labor de enderezar el rumbo de su
propio Universo Expandido, sino también en darle la vuelta a un personaje que
había sido el hazmerreír por muchísimos años.
El director expone
todos los aspectos de Aquaman –aquí me refiero a todo el universo y mitología
que envuelve al personaje– y lo expone sólidamente, los orígenes de Arthur,
Atlantis y el amor prohibido entre su padre y Atlanna, las amenazas del reino
acuático y su gente, al terminar de ver la cinta no te quedan dudas sobre quién
es Aquaman. Otro punto a favor que tiene, es que con Momoa, James Wan logró
quitar de tajo, toda posible burla, ya que es temible e imponente sin dejar de
ser carismático y entrañable. Su química con Heard es buenísima, y el personaje
de Mera está bien construido, no solo es hermosa, es peligrosa e imprime
respeto y escapa de cualquier estereotipo de damisela en peligro.
Wan logra un trabajo
redondo en cuanto a los conceptos artísticos y a las escenas de acción, en lo
primero crea una Atlantis que visualmente es mágica y hermosa, y en lo segundo
es donde más resalta, las peleas están muy bien coreografiadas pero
increíblemente filmadas, –destacable el plano secuencia con travelling en la
pelea en Italia– en ningún momento pierde la perspectiva, ayudado por el
montaje, consigue combates interesante, dinámicos, cargados de muchísima acción
que se entienden siempre.
Los diálogos que hay
son bastante buenos y no se extienden más de lo necesario, la historia tiene un
estilo shakespieriano, las
interpretaciones de todos son tan agresivas que no te sacan del mood serio de
las escenas, claro, esto no significa que se lo tomen muy en serio, pues la
película tiene varias bromas que logan que te ubiques en una historia que tiene
a tiburones que disparan cañones. En conjunto, creo que rescatan lo mejor del
personaje de los comics y lo elevan a la potencia, sumando a eso está un gran
villano como el Rey Orm, que tiene motivaciones claras desde un punto de vista
bastante cierto, busca salvar su ecosistema de la destrucción de los humanos, y
tiene muchísima razón.
Por otro lado, parece
que siempre tiene que venir algo malo, en este caso parece que las aspiraciones
de la producción en esta cinta eran demasiado altas, que se desbordaron en
contar todo lo que rodea a Aquaman, y es que prácticamente toda esta historia
podría dividirse en dos entregas, la primera trata de como Arthur se relaciona
con su pasado y con su vida en la superficie, y la segunda sería una guerra por
el poder de Atlantis, pero son historias distintas, la gran cantidad de
personajes, las circunstancias en las que se involucra y los distintos reinos
que se presentan se siente bastante apresuradas al querer contener eso en dos
horas media de metraje.
Esto por supuesto creo
que tiene que ver con que Warner Bros se siente muy atrasada en la creación del
UEDC y aquí decidieron meter toda la carne en el asador, pues no saben sin
tendrán otra oportunidad de contar otra historia del personaje, y por ese lado
lo entiendo perfectamente. Pero el querer contar tantas cosas hace que la
película se siente pesada y más larga de lo que es y creo que eso terminar en
afectar muchísimo para que sea un producto completamente redondo. Sí es
emocionante ver todo lo que hay debajo del agua, a los personajes y su
mitología, pero necesitábamos un respiro para poder encariñarnos bien con todo
ello, porque en una sola película vemos el origen de Aquaman y Black Manta, la
relación de Arthur y Mera, su relación con su medio hermano, también como tiene
que caer en cuenta que tiene que ser el rey de Atlantis, encontrar el tridente
para enfrentar a Ocean Master y gobernar, su cruzada mientras se enfrenta a Black
Manta y por último cuando tiene que regresar a Atlantis para pelear, es tanto
que es agobiante y por momentos hasta confuso.
En conclusión, es
impresionante la precisión con lo que plasmaron lo mejor del personaje de
Aquaman y su mitología. Jason Momoa tiene una interpretación excelente y era el
actor indicado para traer este personaje a la pantalla grande, transmite
bastante energía y es muy relacionable, además la cinta cuenta con unas
potentes escenas de acción que maravillan y tiene unos conceptos del mundo
acuático muy novedosos e interesantes que logran captar el interés por completo
en el espectador. No puedo afirmar que esta sea la película que ponga en pie al
de UEDC, pero sí creo que le dará un respiro y ya será cuestión de “Wonder
Woman 1984” (2020) y “The Batman” (2020) –los auténticos pesos pesados– de que
Warner Bros pueda hacerle competencia a Disney y Marvel.
Jaír Oquendo





Comentarios
Publicar un comentario