Algo que se me hace muy
complicado de ver en las películas de adolescente de los últimos años, es que
logren retratar los problemas e inconvenientes que viven en esa época sin
tratar de exteriorizarlos tanto, Greta Gerwig logró con “Lady Bird” (2017)
narrar el maravilloso viaje personal que significa para una chica terminar el High School y pasar a la Universidad, este
año nos encontramos con “Eighth Grade” un potente relato que muestra con
crudeza la transición de la niñez a la adolescencia en plena era de las redes
sociales.
Escrita y dirigida por
Bo Burnham, “Eighth Grade” narra la historia de Kayla, una tímida y callada joven
de 13 años que está viviendo la transición entre niña y adolescente que la
última semana del octavo grado decide poner en práctica los consejos que da en
su canal de Youtube y dejar de ser una más del grupo.
El arma principal de la
cinta es su protagonista: Elsie Fisher, una joven actriz con un rostro afable
de rebosa naturalidad y ternura. Hace un papel excelente mostrándose como una
chica completamente vulnerable y tímida, pero que a la vez busca sentirse
segura y con mucha confianza, durante hora y media vemos distintas escenas en
la que con muchísima sutileza muestra esta característica que parece pertenecer
más bien a la propia actriz que al personaje en sí; las escenas en el
cumpleaños en la que canta en el karaoke es un gran ejemplo de lo que digo.
Burnham hace un
acercamiento inclemente a la realidad de los adolescentes y se aleja por
completo de los estereotipos hollywoodense
de la chica desconocida que quiere ser popular y se enamora del cara bonita de
la clase, el interés es más bien mostrar las debilidades reales que tiene un
adolescente; como el cambio de personalidad cuando estás en tu casa y cuando
estás en la escuela, constantemente tenemos presente el conflicto interno de
Kayla con su ansiedad e inseguridades y la ventana que tiene para expresarse como
desearía en sus vídeos para Youtube.
El personaje de Kayla y
las situaciones que vive están tan bien construidas que es muy fácil
identificarse con ella, –difícil podría ser para los que nacieron antes de los
90’– a todos nos molestaba hablar con nuestros padres y en los últimos 10 años el
mejor escudo para tener cualquier tipo de conversación con ellos ha sido el
teléfono, igualmente nos avergonzaba hablar de temas como la sexualidad, a la
vez que nos causaba curiosidad y miedo, y Burnham los retrata con completa
solidez –antológica la escena en la que Kayla busca en internet cómo hacer sexo
oral–.
El guion se escapa de
las reglas más comunes de este tipo de películas manteniéndose fiel a su propósito,
con pocos momentos que parecen más artificiales. Kayla se enfrente a
situaciones delicadas, y en muchas ocasiones sin resolución alguna, como la vida
misma, y eso deja abierta la posibilidad de discusión acerca de tantas
problemáticas de la adolescencia. Situaciones que quiebran internamente a
cualquiera y que para el espectador se vuelven completamente conmovedoras, –Como
la conversación de padre e hijo en el jardín– Burnham entiende que el mundo
ideal es una utopía y que el camino más común del adolescente es empírico,
formándose mediante fracasos y sufrimientos, en especial para alguien como
Kayla.
Aparte, me encanta como
se adaptan tan correctamente al contexto temporal y cultural con pequeños
chistes, maneras de hablar o con simplezas como la vestimenta y la manera de
pararse, ejemplos tengo muchos, las menciones a Lebron James, el dab, ¡Gucci!, Snapchat y las franelas de
Golden State. Se recrea de manera fantástica y realista el entorno adolescente,
hecho que hace a esta película merecedora de una clasificación R a una cinta
que bien puede ser clasificación PG o por lo mucho PG-13.
En definitiva puedo
decir que “Eighth Grade” es la película más real, sensible y emotiva que he visto
en 2018, totalmente disfrutable en sus 94 minutos de duración por la cercanía
que sientes con el personaje, ya que al ver a Kayla es como verse a uno mismo a
esa edad, tiene momentos divertidos, incómodos, agradables y tristes que hacen
a la ópera prima de Bo Burnham mi cinta favorita del año y a la actuación Elsie
Fisher para tomar seriamente en consideración una nominación al Oscar.
Jaír Oquendo


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